Buscar en internet. Durante más de dos décadas, el verbo “googlear” se erigió no solo como una acción cotidiana, sino como el sinónimo indiscutible de la comprobación. Ante cualquier incertidumbre, la solución estaba clara: escribir la duda o concepto, pulsar “enter” y aguardar a que una sobria lista de enlaces azules dictaminara el camino a seguir.
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