En los últimos años, los estudios han descrito las muchas formas en que las herramientas de IA han hecho que los médicos sean mejores en su trabajo: les ha ayudado a detectar el cáncer, les ha permitido realizar diagnósticos más rápidamente y, en algunos casos, les ha ayudado a predecir con mayor exactitud quién corre el riesgo de sufrir complicaciones.
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