La nariz no es el único órgano del ser humano que tiene receptores capaces de distinguir el aroma de un café o un cigarrillo. Los pulmones también tienen esos tejidos.
Esa es la conclusión a la que llegó un grupo de investigadores de la Universidad de Washington en Saint Louis, Estados Unidos.
Su trabajo determinó que estos tejidos actúan de manera diferente a los de la nariz.
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